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Esteban Owen

TEMAS DE RECURSOS HUMANOS
Empleados con agenda propia.
Cuando los resultados no dependen
de lugares ni horarios

Por Esteban Owen

 
     
 

El equilibrio vida privada-vida laboral de los empleados está pasando a ocupar un lugar importante en las agendas de las empresas. La vieja práctica de "fichar" está comenzando a ser vista como parte obsoleta de una antigua cultura de administración de recursos humanos.

No se trata de una cuestión de tecnologías más o menos modernas, del rápido tránsito de las tarjetas de cartón que había que introducir en la ranura de un aparatoso reloj, a las tarjetas con banda magnética, o los aún más sofisticados sistemas de última generación basados en una tarjeta-chip que ni siquiera es necesario sacar del bolsillo del saco o la cartera de la dama.

De lo que se trata es de una cuestión mucho más de fondo. Los especialistas están reconociendo que el cumplimiento de horarios ya no es una herramienta adecuada ni para medir, ni para controlar, ni mucho menos para producir una maximización de los rendimientos.

De acuerdo con las investigaciones más recientes, al tope de las aspiraciones de los empleados está la posibilidad de manejar los propios tiempos, decidiendo no sólo los horarios, pero también el lugar donde realizar el trabajo.

Sobre todo en una época tan dinámica y cambiante, cuando incluso las realidades individuales y familiares se ven sometidas a modificaciones y readaptaciones permanentes, las empresas están comenzando a darse cuenta de que es posible flexibilizarse para adaptarse a las realidades y necesidades de sus empleados, y no obligar a éstos a ajustarse a rigideces de la empresa, que muchas veces responden más a prejuicios culturales que a necesidades reales.

Por ejemplo en el caso de matrimonios donde ambos trabajan, y donde uno de los dos es empleado a tiempo completo y el otro un profesional independiente, y además hay hijos pequeños, la posibilidad de que el miembro de la pareja que es empleado, pueda manejar sus propios tiempos, facilita enormemente el desenvolvimiento del cónyuge que es un profesional independiente, sin desatender la crianza de los hijos.

Naturalmente, convergen una serie de factores que hacen que este cambio de mentalidad sea viable. Los avances tecnológicos que ponen al alcance de todos las herramientas para poder trabajar en cualquier parte y la facilidad en las comunicaciones, hacen posible que la propia casa pueda convertirse en una extensión de la oficina.

En Buenos Aires se ve, incluso, cada vez más profesionales, pequeños empresarios, agentes de ventas, etc., establecer oficinas virtuales y ambulantes en cualquier McDonalds, Burger o confitería que disponga de asientos confortables para estar sentado unas cuantas horas sin necesidad de terminar el día en la sala de masajes. Un amigo mío que recurre a esta práctica asegura, incluso, que todo lo que gasta en consumiciones le resulta más económico que lo que gastaría de otro modo en el alquiler de una oficina propia. Y es menos aburrido.

Contra lo que podría esperarse, los resultados de esta flexibilización, en los casos en que ha sido bien resuelta, son altamente satisfactorios no sólo para el empleado, sino también en cuanto a las expectativas de la empresa. Aunque los casos en que estos acuerdos se han dado son todavía muy pocos, sobre todo en países con menor desarrollo, los testimonios registrados hablan de mayor eficiencia y productividad, además de un punto por el que las empresas están cada vez más sensibles: la lealtad del empleado es más alta. Debido a la satisfacción que alcanza, el empleado que logra esta situación, por ahora privilegiada, no desea cambiar de empresa (siempre y cuando los demás factores sean convergentes, obviamente).

Según una reciente encuesta realizada por Flexible Resources Inc., y publicada por Business Week, 56 por ciento de los gerentes consultados señalaron que los empleados con horarios flexibles son más productivos por hora.

Los consultores especializados admiten que una de las principales trabas que hay que correr para que esta práctica se haga más extendida, son las rigideces culturales de las viejas formas de hacer management, y sobre todo la creencia de que vida privada y vida laboral son dos dimensiones de la vida esencialmente enfrentadas y contradictorias.

 
 
 
 

Esteban Owen es Fundador y Director de Ser Humano y Trabajo. A lo largo de su carrera profesional se ha desempeñado en periodismo y ha desarrollado actividades vinculadas con la comunicación escrita y gráfica. Como periodista se desempeñó en el diario Tiempo Argentino, hasta su cierra en 1987, y posteriormente articuló sus actividades periodísticas en forma free lance con el diseño gráfico. Se desempeñó durante varios años como diseñador gráfico para empresas de gran prestigio, como MetLife y la editorial El Derecho. Es titular del sitio Concepto Lateral Diseños Comunicacionales. También adquirió gran experiencia en estrategias de marketing. En 1999 fundó Ser Humano y Trabajo con la visión de promover un cambio en los paradigmas gerenciales, en línea con las nuevas tendencias del management, orientadas a lo que él llama “una empresa con rostro humano”.

 
     
 
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