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Fernando Vigorena Pérez DESARROLLO PERSONAL
¿Cómo se encuentra su estado de ánimo?
Por Fernando Vigorena Pérez
 
     
 

La mayoría de las personas hace muy poco para dirigir conscientemente sus estados. Se levantan deprimidos o con buen pie; una buena mañana los anima, o una mala los hunde. Cambiar de estado es lo que desea la gente. ¿Qué hace entonces la mayoría? Pues digamos que prenden la televisión para que les proporcione representaciones nuevas que puedan interiorizar. Ven las noticias o alguna otra cosa, ríen o se lamentan del mundo. Ya no se sienten en estado de frustración. Entonces van y comen algo, fuman un cigarro, toman un trago o quizá podrían salir a hacer ejercicio.

La única dificultad con la mayor parte de estos planteamientos, es que los resultados no duran mucho. Cuando se acaba el espectáculo televisivo, se encuentran con las mismas representaciones de antes acerca de sus vidas. Cuando lo recuerdan, vuelven a sentirse mal; mientras tanto, aquella comida en exceso, aquel trago o los cuadros dramáticos de la televisión, ya han sido consumidos. Ahora hay que pagar el precio de ese cambio de ánimo temporal. La idea es enfrentar con éxito el cambio de sus representaciones internas y su filosofía, sin recurrir a apoyos externos que muchas veces añaden más problemas a largo plazo.

¿Por qué caen en este estado? Porque buscan soluciones fáciles y no conocen otra manera de obtener un mejor estado.

En cambio, las personas que han alcanzado la excelencia son maestras en beber de las fuentes más generosas de su propio cerebro. Eso es lo que los distingue del montón. Hay muchos factores que influyen en su estado de ánimo. Entre ellos, quizá el más importante es la sumatoria de sus creencias.

La gente desarrolla con frecuencia creencias limitadoras acerca de quiénes son y de qué son capaces. Como no han alcanzado éxito en el pasado, creen que no lo podrán alcanzar en el futuro. Como resultado, y a partir de su temor al dolor, empiezan a enfocar constantemente la atención en ser “realistas”. La mayoría de quienes dicen una y otra vez “seamos realistas”, están viviendo en realidad en el temor, mortalmente asustados ante la posibilidad de verse defraudados de nuevo. A partir de ese temor, desarrollan creencias que les hacen vacilar, no están dispuestos a entregarlo todo y, en consecuencia, obtienen resultados limitados.

Las creencias son la brújula, el mapa que nos guía hacia nuestros objetivos y nos inspiran, y no proveen la confianza en que sabremos alcanzarlos. A falta de estas, o de la esperanza de construirlas, los seres humanos llegan a verse totalmente desamparados, como barcas sin motor ni timón. En cambio, con creencias firmes que sirvan de guía, uno se ve capaz de emprender la acción y de dar forma al mundo en que desea vivir.

Pero, ¿qué son las creencias? Son planteamientos preformados y preorganizados de lo que somos capaces de hacer. Una verdadera guía que filtra de una manera coherente nuestra comunicación con nosotros mismos.

¿De dónde proceden las creencias? ¿Por qué ciertas personas tienen creencias que las impulsan hacia el éxito y otras al fracaso?

Una primera creencia se desarrolla en el ambiente que nos rodea. La segunda en los acontecimientos, grandes y pequeños, que nos toca vivir. Otra es el conocimiento que adquirimos en la vida y la creación de resultados a partir de los resultados anteriores. Todos los progresos personales empiezan con un cambio en las creencias.

A menudo nos vemos inclinados a creer que las circunstancias controlan nuestras vidas, y que el ambiente nos ha configurado tal y cómo somos. ¡Jamás podría haberse dicho una falsedad mayor! No son las circunstancias de nuestras vidas las que nos configuran, sino nuestras creencias acerca de lo que significan esas circunstancias. Necesitamos recordar que la mayoría de nuestras creencias son generalizaciones sobre nuestro pasado, basadas en nuestras interpretaciones de experiencias dolorosas y placenteras.

En una muralla de un café en Sillicon Valley, en Estados Unidos, se lee una frase, de un par de aventureros que lograron cambiar el mundo, lograron superar sus creencias limitadoras:

“Entonces nosotros fuimos hasta la Atari y les dijimos: Miren, conseguimos este aparato sorprendente juntando unas piezas de sus propias máquinas. ¿Cómo encuentran la idea de financiarnos y nosotros les damos el proyecto a ustedes? Paguen nuestros sueldos y nosotros trabajamos para ustedes.

Ellos dijeron: No.

Entonces nos fuimos hasta la Hewlett Packard, y ellos dijeron:

¡”Miren, nosotros no necesitamos de un par de mocosos que ni siquiera han salido de la Universidad!”.

Steve Jobs e Steve Wozniak, tentando a Atari o HP en la producción de un aparato extraño que ellos habían inventado en el garaje de su casa: la Computadora Personal. Transcurrían los primeros meses de 1978.

¿Cuáles son sus creencias y cuáles está dispuesto a configurar de forma diferente de ahora en adelante para lograr su éxito?

 
 
 
 

Fernando Vigorena Pérez es Consultor de Empresas y Director de Entrepreneur Consultores Gerenciales Ltda., una de las más importantes empresas orientadas a los servicios de Outplacement y Coaching en Chile.

 
     
 
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