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Félix Socorro OPINION PERSONAL
Administración del tiempo... ¡Pamplinas!
Por Félix Socorro
 
     
 

Con el debido respeto que se merecen todos los autores y promotores que enseñan, sostienen y creen que el tiempo es un recurso y por lo tanto se puede administrar, y así lo expresan en libros, talleres, charlas y artículos; he decidido expresar, en primera persona, lo que pienso acerca del tema y algunas de las conclusiones que he llegado a generar basadas en las investigaciones que he llevado a caso con relación al tema.

Lo primero que hay que preguntarse es ¿qué es un recurso? Según el diccionario de la Real Academia Española, un recurso es “un conjunto de elementos disponibles para resolver una necesidad o llevar a cabo una empresa”. Entre ellos están los “recursos naturales, hidráulicos, forestales, económicos, humanos”. Detengámonos en una frase: “conjunto de elementos disponibles”. Nuevamente, ¿qué debemos entender por “disponible”? El diccionario señala que es una cosa de la que “se puede disponer libremente o que está lista para usarse o utilizarse”.

Muy bien. He aquí mi cuestionamiento: ¿se puede disponer del tiempo libremente? ¿Está ahí listo para usarse o utilizarse espontáneamente? La respuesta es simple: No. Nadie puede disponer del tiempo per se, ni usarlo libremente. Por lo tanto el tiempo no es un recurso, y al no ser un recurso, no se puede administrar.

El tiempo es una consecuencia y no una causa. Cuando se habla de la administración del tiempo se hace bajo un concepto lineal, básico y limitado, que ofrece la ilusión de que es posible restringirlo a períodos precisos. Nada más ajeno a la verdad. En realidad no se está hablando de administrar el tiempo, sino de administrar las tareas, que es otra cosa. Usted puede listar las actividades que espera realizar, y puede imaginar el tiempo que ellas le tomarán; pero eso, auque incluye la presencia del tiempo, no lo altera para nada, ni lo incrementa ni lo disminuye, de hecho sólo está presente como el recordatorio de una meta personal o impuesta, como nada más.

El tiempo podría administrarse si usted pudiera acceder a él como se hace con el fuego o el agua. Imagine algo así como comprar “24 horas con un bono de 6 horas en oferta”. Usted tomaría esas 30 horas que ha adquirido y las gastaría, o invertiría como mejor le pareciera. Pero no es así. También podría creerse que se puede administrar si todo lo que ha planeado (siguiendo la línea de pensamiento tradicional) dependiera exclusivamente de usted y de nadie más y, aun así, las leyes de Murphy siempre estarán presentes, pues debe recordar que existen agentes biológicos, físicos y subconscientes que alteran el orden previsto de las cosas.

Es importante destacar que el tiempo es, en la mayoría de los casos, sólo una percepción, aun cuando en el mundo de la física cuántica y la metafísica posee otras connotaciones. Esta es otra razón por la que el tiempo no se puede administrar, pues cada quien lo percibe de manera distinta. Haga el siguiente ejercicio: pregunte a un mínimo de diez personas cómo les pareció el día. ¿Pasó rápido o lento? ¿Fue rápida la mañana, o la tarde, o ambas? Y tendrá tantas respuestas similares como contrapuestas.

Debido a la relatividad del tiempo y su incuestionable relación con la percepción de los individuos, asociada a sus estados de ansiedad o calma, por citar algunos casos, el tiempo puede andar en una tortuga, como alguna vez imaginaron los griegos que ocurría con el sol, o en una estrella fugaz, aun cuando el período que se mida sea el mismo.

Ahora bien, lo anterior no significa que no se pueda incorporar el tiempo al ejercicio administrativo. ¡Por supuesto que se puede! Pero no como un recurso, sino como una herramienta, enseñando a los usuarios las características que lo definen y cómo hacer uso de ellas de acuerdo a su estado y condición, pues, aunque no lo parezca, el tiempo tiene propiedades y características que lo diferencian y delimitan en variadas circunstancias. Justamente ha sido ignorar tales fenómenos lo que ha impedido superar a estas alturas la idea tradicional de la administración del tiempo.

Usted no puede administrar el tiempo, pero sí puede condicionar la percepción del mismo y por ende alterar los resultados que ello produce en beneficio de sus metas. Sencillamente no le han enseñado aún cómo hacerlo.

En mi libro Gerentes Ineptos puede leerse en uno de sus capítulos todo lo relacionado con este tema, los nuevos enfoques que posee el tiempo y su relación con la administración y la gerencia y el logro de los objetivos personales y colectivos.

 
 
 
 

Félix Socorro es doctor en Ciencias Administrativas, asesor, consultor y autor de varios libros en las áreas de gerencia, talento humano y administración. Es también conferencista internacional y facilitador de cursos y talleres. Puedes escribirle a: contacto.felix@gmail.com. Síguelo en Twitter: @felixsocorro.

 
     
 
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