Síguenos en Twitter Únete a nuestro grupo en LinkedIn
 
Ir a la Portada
 
Catálogo de Cursos y Seminarios
 
Centro de Capacitación
 
Biblioteca de artículos
 
Newsletter de SHT
 
Quiénes somos
 
Contacto

 

  Diplomado Internacional en Coaching Ontológico  
 
 
     
 
Búsqueda personalizada
 
     
 
 
     
 
Félix Socorro OPINION PERSONAL
Terrorismo laboral: una verdad inquietante
Por Félix Socorro
 
     
 

El terrorismo no es otra cosa que la dominación por actos que generan terror en aquéllos sobre quienes se practica, sean propios o extraños. Se dice que tales actos pueden ser desde muy sutiles hasta verdaderos extremos de la capacidad humana por generar daño a otros, pero sea como sea, todo aquello que se oriente a producir obediencia, sumisión o sometimiento basado en el terror no puede ser más que repudiado en todos los sentidos posibles.

Cuando se habla de terrorismo se suele imaginar a grupos armados o eventos de extrema angustia como los vividos el 11 de septiembre de 2002 en los Estados Unidos de América, o situaciones perversas como las ocurridas en Somalia, España, Colombia y otras tantas naciones sometidas a un estrés constante por la existencia de grupos dedicados a tales prácticas.

Pero, como ya se dijo, hay muchas formas de practicar el terrorismo y muchos niveles y campos en lo que puede ser utilizado el término. El ambiente laboral es uno de ellos.

El terrorismo laboral no es otra cosa que la práctica de la dominación a través del miedo, la angustia y por ende el terror que origina la incertidumbre o la materialización potencial de una amenaza o varias de ellas.

El terrorismo laboral tiene dos caras, dos formas de manifestarse y, en algunos casos, se observa simultáneamente su efecto.

La primera forma de manifestarse es la que corresponde al pensamiento tradicional del concepto del “patrono explotador”, ya anacrónico, por cierto, pero que aún es practicado por aquellos que no quieren aceptar la evolución de la sociedad. Esta puede verse reflejada en la amenaza constante de penalizaciones por parte del supervisor, humillaciones, degradaciones e incluso el despido para con los supervisados.

Se refiere a esa perenne presión, que condiciona la estabilidad del empleado (en el sentido tradicional del concepto), a mantener una conducta o posición que satisfaga de manera expresa las exigencias de la empresa, por más inverosímiles que sean, so pena de perder su puesto en ella o someterse a los vejámenes antes comentados.

Este ejercicio del terror laboral causa estrés, angustia y sometimiento en:

1. personas cuya única fuente de ingresos se encuentra en el trabajo que ocupa,

2. donde un importante número de individuos depende directamente de sus ingresos;

3. aquellos casos donde la edad, características físicas o psicológicas, le ofrecen pocas oportunidades en el mercado o, simplemente,

4. en aquellas personas que carecen de una robusta autoestima.

Lo anterior no significa que sean las únicas razones que hacen posible tan reprochable práctica.

Pero el terrorismo laboral también puede ser ejercido en sentido contrario, por empleados cuyo acceso a la información les permiten conocer secretos propios de la empresa; que poseen un buen nivel de influencia en el colectivo o cuyas características físicas o psicológicas lo ponen en franca ventaja frente a su empleador. En estos casos el terrorismo laboral viene dado por:

1. la amenaza de crear un sindicato en las empresas que no lo poseen y con ello someter al empleador gracias a ciertos beneficios que le ofrecen las leyes;

2. la posibilidad constante de parar la producción o trabajar sin respetar los tiempos de respuesta;

3. la sombra de la huelga indefinida;

4. toma de las instalaciones y/o secuestro de los dueños o representantes de la empresa.

Y otras tantas expresiones más que mantienen en constante angustia a quienes las experimentan.

Ahora bien, si el terrorismo es una práctica que goza del rechazo mundial por el daño que causa a los países que sufren de su presencia, si son condenadas y señaladas las inequívocas muestras de terrorismo de Estado y existe una conciencia universal que clama porque cesen tales distorsiones, ¿por qué se ha descuidado este flagelo en el mundo laboral, y su existencia, acción y características parecen no estar presentes en las normativas destinadas a equilibrar este ambiente?

No puede haber armonía si alguna de las partes propicia el terror en la otra. Esto afecta el clima organizacional, merma la motivación, reduce la producción y conduce al caos.

Nota: El contenido de este artículo es ampliamente estudiado en el libro Gerentes Ineptos, del mismo autor.

 
 
 
 

Félix Socorro es doctor en Ciencias Administrativas, asesor, consultor y autor de varios libros en las áreas de gerencia, talento humano y administración. Es también conferencista internacional y facilitador de cursos y talleres. Puedes escribirle a: contacto.felix@gmail.com. Síguelo en Twitter: @felixsocorro.

 
     
 
¿Quiere enviarle un mensaje al autor?
 
 
     
  Mi Nombre y Apellido:
  Mi dirección de e-mail:
  Autor:
  Artículo:
  Mi mensaje:
   
 
     
 
Búsqueda personalizada
 

 

 
Desarrollo de Competencias y Coaching Empresarial
 
Curso Dirección Estratégica
 
Dossier de Coaching - Descarga Gratis
 
 
 
     
 
© 2001 - 2010. Todos los derechos reservados. La reproducción de los contenidos de este sitio está permitida con el debido acuerdo por escrito de Ser Humano y Trabajo.
E-mail: info@serhumanoytrabajo.com