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Diego Ferrero OPINION EXPERTA
Investigacón y gestión empresarial
Por Diego Ferrero
 
     
 

Abstract

La idea de “investigar” ha quedado relegada a ámbitos que son prácticamente ajenos a la acción de gerenciar. La investigación teórica pareciera ser propiedad de los claustros académicos, en los cuales la formalidad permite que se dé vuelo a todo tipo de teorías. Sin embargo, la acción de investigar debe ser fomentada en los administradores, quienes deben necesariamente favorecer la teorización y la formulación de modelos de experimentación para entender y comprender el complejo mundo de los negocios.

El meollo

En la gestión de empresas, la función gerencial se haya orientada hacia la resolución de problemas, más que hacia su anticipación. En otras palabras, el foco de la acción se encuentra puesto en las consecuencias y no en las causas, afectando, de esta manera, la eficiencia del sistema productivo.

Moverse en el complejo mundo de los negocios implica, para los administradores de empresas, tomar decisiones a cada momento. La información, la tecnología, la moda y la globalización, no han hecho otra cosa que aumentar la velocidad con que los consumidores cambian de marca de producto. De manera que, si una empresa quiere subsistir en este cada vez más competitivo mundo globalizado, debe tomar decisiones a velocidades cada vez mayores.

Mayor velocidad no implica mejores decisiones. Esto está claro. El administrador no tiene tiempo para sentarse a pensar en la mejor decisión a tomar. Por eso actúa sobre el problema; sobre la consecuencia.

Bajo esta modalidad, los problemas (paradas de líneas de producción, falta de insumos, proveedores que no entregan, productos fuera de especificación, etc.) se harán recurrentes, obligando a desviar parte de los recursos para resolver, una vez más, los mismos tipos de fallas.

La toma de decisiones basada en las causas implica que el administrador adopte una perspectiva diferente frente al tipo de toma de decisiones basado en las consecuencias. Debe, ante todo, tener la capacidad de anticiparse a los problemas. Debe ser capaz de identificar las incertidumbres que afectan a determinado proceso, y a partir de allí, diseñar las mejores herramientas para acotarlas.

Para eso es necesario que el gerente o administrador realice investigación. Sin embargo, investigación y gestión empresarial no van de la mano. Se ha instalado en la cultura empresaria la idea de que la acción de investigar en temas relacionados con la administración, le corresponde al ámbito académico. Mientras que en las universidades se teoriza, en las empresas se acciona, se da prioridad a lo concreto.

El conocimiento científico se encuentra alejado de quienes tienen la función de gerenciar una empresa. La labor del investigador por lo general se la asocia a una actividad de tipo académico-teórico, en la cual el sujeto se relaciona intelectualmente con el objeto de estudio, para entenderlo en todas sus dimensiones.

Por su parte, quien gerencia una empresa construye una relación sujeto-objeto desde una perspectiva muy diferente: a éste ya no le interesa entender el objeto, sino actuar sobre las consecuencias producidas por ese objeto.

El concepto que subyace en quien gerencia una empresa es que sólo administra recursos, por lo tanto la investigación es ajena a su campo de acción. Dentro de este marco, la reflexión tiene poca o ninguna cabida en el ámbito de la acción gerencial.

“Estudio tras estudio han demostrado que el administrador trabaja a un ritmo muy riguroso, que sus actividades se caracterizan por ser breves, variadas y discontinuas, y que todo administrador está decididamente orientado a la acción y no siente gusto por las actividades reflexivas”. (1)

En sus planteos, los diferentes autores, sostienen que la acción gerencial debe estar orientada hacia la acción, al ahora, a la inmediatez. Lo importante, en todo caso, es lograr la eficacia; y ésta entendida como logro de objetivos en el corto plazo, más que en el largo plazo.

“La gerencia no tiene interés por el conocimiento en sí; lo que le interesa es el desempeño. Nada es tan inútil como la respuesta correcta que desaparece en el cajón del archivo, o la solución correcta que la gente que tiene que hacerla efectiva sabotea silenciosamente”. (2)

Toda la gestión gerencial está orientada al logro de objetivos de tipo económico. Un gerente de producción debe tomar decisiones que tengan un impacto claro en los estados de resultados. Lo mismo ocurre con las decisiones que se toman en otros departamentos de la empresa.

Entonces, es natural que la pregunta mayormente formulada sea ¿cómo se soluciona el problema? Es natural, en el sentido que es congruente con el discurso de logros de objetivos en el corto plazo.

De hecho, en el enfoque neoclásico de la administración existe una teoría desarrollada por Peter Drucker que se denomina administración por objetivos, en la cual el énfasis se haya puesto en el cumplimiento efectivo de las metas propuestas. Nuevamente se puede ver que interfiere el concepto de eficacia en la acción gerencial.

Sin embargo, la toma de decisiones es común al investigador y al gerente: ambos, ante un problema dado, deben encontrar las preguntas adecuadas para seguir adelante. A pesar de ello, sólo el investigador aplica el conocimiento científico para formularlas.

En el mundo altamente competitivo en el que se desarrollan los negocios, el gerente está abocado a la resolución de problemas, por lo tanto sólo busca soluciones prácticas y rápidas. En este paradigma no hay espacio para el gerente-investigador, de manera que estas cualidades no son buscadas ni fomentadas. El corto plazo prevalece sobre el largo plazo.

Finalmente, cabe decir que las empresas que se diferencian y que llevan la delantera en materia de innovaciones tecnológicas, son aquellas que aportan valor no sólo a sus productos, sino también a la sociedad. Fomentar el desarrollo de administradores con capacidad de teorizar es de alguna manera comenzar a dar cabida a un nuevo paradigma empresarial.


(1) Mintzberg Henry, Quin, James Brian, Voyer, John, El proceso estratégico, conceptos, contextos y casos (Mexico: Prentice Hall, 1997), pág. 36.
(2) Drucker, Peter F., La gerencia: tareas, responsabilidades y prácticas (El Ateneo, Buenos Aires, 1973), pág.459.


 
 
 
 

Diego Ferrero es Lic. en Administración Agraria y especialista en temas de reingeniería de procesos. Es Director de Manufacturing People, consultora especializada en reingeniería de negocios. Su carrera profesional se desarrolló como gerente de operaciones en Ronalflex SRL, gerente de compras en La Salteña S.A., gerente de abastecimiento en Pillsbury Argentina S.A. y jefe de compras en Refinerías de Maíz S.A., división industrial. Es autor del libro Las Reflexiones de Casimiro, Historias de Fábrica, novela acerca de la administración estratégica.

 
     
 
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