Síguenos en Twitter Únete a nuestro grupo en LinkedIn
 
Ir a la Portada
 
Catálogo de Cursos y Seminarios
 
Centro de Capacitación
 
Biblioteca de artículos
 
Newsletter de SHT
 
Quiénes somos
 
Contacto

 

  Diplomado Internacional en Coaching Ontológico  
 
 
     
 
Búsqueda personalizada
 
     
 
 
     
 
Fernando Vigorena Pérez OPINION PERSONAL
Etica y genética: el “desempleo genético”,
tema preocupante en el siglo de la biotecnología

Por Fernando Vigorena Pérez
 
     
 

El reciente anuncio del mapeo del genoma humano posibilita ahora la identificación de aproximadamente 30.000 genes responsables del desarrollo de la especie humana. Centenas de ellos ya fueron codificados. En un futuro no muy distante todo el mundo podrá someterse a este test, que revelará integralmente su perfil genético. Las consecuencias de eso serán, muy probablemente, de una magnitud tremenda, y afectarán profundamente a la sociedad.

Los grupos humanos siempre se dividirán entre los ricos y los pobres, los poderosos y los débiles, la elite y las masas. A lo largo de la historia, las personas fueron segregadas por castas y clases, y para justificar las injusticias impuestas por pocos a muchos se alude a incontables explicaciones teóricas. Raza, religión y nacionalidad son métodos extremadamente desgastados para generar categorías y víctimas entre los seres humanos.

Ahora, con el surgimiento de la evaluación y la ingeniería genética, la sociedad acelera la perspectiva de una información inversa y más seria de segregaciones, con base en el genotipo, y que será mucho más difundida de lo que se piensa. Ella ya viene siendo practicada por toda una gama de instituciones, tales como aseguradoras, convenios de salud, organismos de gobierno, agencias de adopciones, escuelas y empleadores.

En los Estados Unidos, las aseguradoras y los convenios de salud encabezan la discriminación genética.

En uno de los casos, un operador de planes de salud se rehusó a pagar la terapia ocupacional de un individuo cuyos exámenes de salud diagnosticaban la presencia de una enfermedad de condición "pre-existente". En otro caso, una joven de 24 años no pudo tomar un seguro de vida porque su familia tenía una historia de enfermedades cardíacas, a pesar que sus exámenes no acusaron ninguna señal de la enfermedad.

Un estudio de la revista Newsweek, acerca de la discriminación en la industria de seguros, demostró casos de abusos. Una familia se quedó sin cobertura de salud porque el operador de su plan médico descubrió que uno de los cuatro hijos sufría de encefalitis de Murray Valley. Los demás miembros no tenían la enfermedad, pero igualmente acabaron perdiendo su convenio.

La frecuencia, cada vez mayor, de discriminación genética que hacen las aseguradoras es más inquietante todavía. En general no es posible saber si el individuo presentará o no los síntomas de cada enfermedad genética, y en caso de que la presente, en qué grado la manifestará. Algunos están en tratamiento, por lo tanto es bueno recordar que puede haber variaciones de una persona para otra, y con resultados diferentes.

Discriminar a alguien por causa de una condición genética preexistente que huye a su control, o por la predisposición que posiblemente jamás venga a manifestarse, y en el caso de que se manifieste, tal vez ni sea algo serio y pueda hasta ser tratado, parece obviamente injusto. Muchos profesionales del área de la salud se preocupan por el hecho de que millones de personas puedan verse controladas por toda la vida con el estigma de la “letra escarlata genética", cuyas consecuencias se entenderían mucho más allá de las normas y reglamentación de seguros.

Las aseguradoras argumentan que si se les niega el acceso a la cada vez más abundante información genética, es probable que se vean obligados a cerrar sus puertas.

Es probable, por lo tanto, que las compañías de seguros simplemente transfieran los costos adicionales de los asegurados sujetos a mayores riesgos. Tales políticas, por su parte, sobrecargarán más todavía a los miembros más pobres de la sociedad, que no tendrán cómo pagar primas tan elevadas, pudiendo, por lo tanto, quedarse sin cobertura médica.

Los costos de los tests de evaluación genética, todavía hoy elevados en los países desarrollados, desempeñarán un papel crucial en la decisión de incluir o no los datos genéticos en la evaluación de primas y de la cobertura del seguro. A medida que el costo de los tests vaya bajando en los próximos años, la probabilidad de que sean usados rutinariamente por los convenios y aseguradores, es cierta.

Será extremadamente difícil impedir el acceso de las aseguradoras a las fichas médicas. A pesar de eso, 26 estados norteamericanos han sancionado leyes que prohiben hacer discriminación basadas en predisposiciones genéticas. La industria de seguros se opone tenazmente a las nuevas leyes y viene presionando insistentemente ante los legisladores estadounidenses para que atenúen los estatutos existentes y así tener acceso a información genética.

Los matrimonios que deseen adoptar niños también están siendo discriminados por causa de su genotipo. En los Estados Unidos le fue negada a un matrimonio la posibilidad de adoptar un niño porque la mujer "corre el riesgo" de tener la enfermedad de Huntington. En otro caso, una madre que tenía esa dolencia fue impedida de colocar a su hijo en una agencia de adopción del gobierno.

La propia idea de que matrimonios genéticamente "amenazados" sólo deben unirse a bebés también genéticamente amenazados, y viceversa, ya es, por sí mismo, una primera señal de lo que podrá transformarse en un sistema genético de costos en este siglo.

Igualmente preocupante es la perspectiva de discriminación genotípica de grupos raciales y étnicos en pleno siglo de la biotecnología. A medida que aprenden cada vez más sobre el funcionamiento del genoma humano, los científicos podrán identificar un número mayor de trazos y disposiciones genéticas específicas de grupos étnicos y raciales, abriendo la puerta a la posibilidad de discriminación a pueblos enteros. Ya sabemos, por ejemplo, que los armenios son más susceptibles a la fiebre mediterránea familiar. Los judíos son portadores de la enfermedad Tay-Sadis y Gaucher. Los africanos de genes falciformes. Ojalá que ese tipo de información genética, asociada específicamente a etnias y razas, no sea usada como herramienta de discriminación, segregación y abuso.

Los empleadores también se muestran cada vez más interesados en la utilización de tests geneáticos para la evaluación de sus futuros empleados.

Algunas empresas del área química están interesadas en medir la sensibilidad genética de los trabajadores a ambientes altamente tóxicos. Preocupados con el alto costo del seguro de salud, licencias y ausentismo, las empresas están interesadas en filtrar a los funcionarios que serían más propensos a enfermarse.

Otros empleadores, que invierten pesadamente en educación a largo plazo y también en capacitación en el propio local de trabajo, desearán saber si sus probables futuros funcionarios, sobre todo los que deberán continuar sus carreras como ejecutivos, estarán expuestos a enfermedades que provoquen gran desgaste en el período de vigencia de sus contratos. Con el aumento siempre creciente en los costos de capacitación, es normal que los empleadores se preocupen de no desperdiciar tiempo y recursos con un funcionario que no será capaz de progresar en la carrera dentro de pocos años.

Si es mujer y es portadora de un gen de cáncer en la mama del tipo BRCA-1, o si es hombre portador del gen Huntington, o de una predisposición genética que lo llevará a un infarto o a un derrame cerebral todavía joven, el acceso a esas informaciones podría perfectamente venir a transformarse en un factor crítico de contratación o ascenso.

Algunas instituciones cuyos funcionarios necesitan tener un alto nivel de estabilidad emocional, como los que operan en el sector de defensa, líneas aéreas y policía, sin duda se van a interesar por los tests genéticos para detectar las predisposiciones al alcoholismo, la depresión y disturbios de todo tipo. Pueden argumentar que es de interés público saber si un controlador de tráfico aéreo, un piloto o un ingeniero de vuelo, son estables en su comportamiento de salud.

Una asistente social estadounidense fue despedida después de que su patrón supo que ella tenía propensión a contraer dolencia de Huntington. Antes de eso, en los ocho meses anteriores de su despido, ella había sido ascendida y su desempeño profesional considerado como excelente.

Es bueno resaltar que la funcionaria despedida no presentaba los síntomas de la enfermedad, y nunca había pasado por ningún examen. El despido se concretó porque llegó a conocimiento de los jefes que los parientes habían sufrido de esta dolencia. Al privar a profesionales de sus empleos, con base en sus genotipos, se corre el riesgo de crear un nuevo grupo de trabajadores desempleados y desprotegidos del Siglo de la Biotecnología.

Con tanta información genética sobre los seres humanos a disposición de las empresas, serán usados estos datos para seleccionar y filtrar a los funcionarios.

El "transporte genético" probablemente desempeñará un papel significativo y, en algunos casos, determinante, en futuras contrataciones en muchas empresas.

La idea de un ejército de trabajadores cesantes por motivos genéticos ya no puede ser tan fácilmente descartada. Con el crecimiento de los costos de seguro de salud y asistencia médica en los Estados Unidos, las empresas se ven más presionadas a evaluar genéticamente a los candidatos a un empleo, en la esperanza de reducir costos y aumentar los márgenes de utilidad.

Para evitar la creación de una clase de cesantes discriminados genéticamente, será necesario fijar límites e impedir que las instituciones practiquen la discriminación.

Preocupada con el surgimiento de una posible "subclase genética", la legislatura del Estado de Nueva York aprovechó recientemente una ley que prohibe a las empresas que discriminen a los trabajadores derivados de "predisposición genética”, de portador de "alguna dolencia específica".

En vista de las circunstancias, el desempleo genético será el tema de los próximos años.

 
 
 
 

Fernando Vigorena Pérez es Consultor de Empresas y Director de Entrepreneur Consultores Gerenciales Ltda., una de las más importantes empresas orientadas a los servicios de Outplacement y Coaching en Chile.

 
     
 
¿Quiere enviarle un mensaje al autor?
 
 
     
  Mi Nombre y Apellido:
  Mi dirección de e-mail:
  Autor:
  Artículo:
  Mi mensaje:
   
 
     
 
Búsqueda personalizada
 

 

 
Desarrollo de Competencias y Coaching Empresarial
 
Curso Dirección Estratégica
 
Dossier de Coaching - Descarga Gratis
 
 
 
     
 
© 2001 - 2010. Todos los derechos reservados. La reproducción de los contenidos de este sitio está permitida con el debido acuerdo por escrito de Ser Humano y Trabajo.
E-mail: info@serhumanoytrabajo.com