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LIDERAZGO
¡Me nombraron gerente!

Por Carmen Lidia Javier Ruiz
 
     
 

Que emocionante debe ser que nos nombren o promuevan a gerente de un departamento por primera vez. Pensar que gran parte de nuestra vida laboral la pasamos siendo subalternos y ahora nos han depositado la confianza suficiente como para que empecemos a tener personas a nuestro cargo.

Sin embargo, ser gerente representa un gran reto, pues tendremos que afrontar una serie de dificultades en nuestro camino, ya que llegar a pensar y actuar como tal, resulta ser un largo proceso de aprendizaje en búsqueda de ese objetivo.

Un gerente tiene que pensar diferente, pues ya no es un subalterno, sino que posee un personal que depende de sus decisiones, es decir, ya es un jefe. Es por esta razón que hay que estar consciente de que existen claras diferencias entre un jefe y un subalterno, como son:

JEFE

  • Impone tiempos y fija fechas de entrega.
  • Recibe satisfacción indirecta a través de su personal.
  • Observa el trabajo realizado (supervisa).
  • Atiende problemas a largo plazo.
  • Posee gente como recurso para lograr su trabajo.
  • Su conducta es observada por sus superiores y subalternos.

SUBALTERNO

  • Se le imponen tiempos de entrega.
  • Recibe satisfacción directa por sus labores.
  • Se le hacen observaciones.
  • Atiende problemas a corto plazo.
  • Es el eslabón fundamental en el proceso de producción.
  • Sólo es observado por su superior inmediato.

En otro orden de ideas, hay un factor muy importante que se debe reconocer: “los gerentes no son inmunes al error”. En este sentido, podemos decir que existen varios errores comunes que todo gerente comete, sin importar su experiencia. Entre esos errores podemos citar:

  • Exceso de control, muchas veces por arbitrariedad o simplemente por deseo de que las cosas le salgan exactamente como las quiere.
  • Falta de control, ya que no se desea perder las amistades en la empresa o que los subalternos se sientan presionados.
  • Comunicación incompleta, cuando existe una única vía: se ordena sin escuchar o se escucha sin dirigir. Ambos traen como consecuencia confusión, resentimiento y baja en la productividad.
  • Delegar a medias: dar responsabilidad sin autoridad o autoridad sin responsabilidad. La persona a la que se le delega responsabilidad sin autoridad no tiene poder de decisión, pues no es reconocido por los demás, lo cual crea confusión. Es necesario que cuando se responsabilice a alguien de la ejecución de un trabajo que necesite la ayuda de los demás, se le haga conocer a todos los implicados este hecho.

    En caso contrario, el subalterno puede no sentirse valorado, ya que considera que su jefe no valora su trabajo o no confía en él.

  • Considerar que el gerente no puede equivocarse, porque muchos piensan que si se admite el error, los subalternos creerán que el jefe no tiene capacidad para ejercer su puesto, lo cual es lo contrario, pues al reconocer la equivocación, el personal verá a su superior como una persona digna de respetar y apoyar.
  • Observar las acciones que incurren en falta más que a la persona que las comete, sin preguntarse siquiera por qué las hace. Sin embargo, existen muchas respuestas a este interrogante, que al ser desconocidas por el gerente, provocan que el mismo no pueda actuar de modo que se eviten las faltas.

Es necesario que el gerente conozca las necesidades básicas de todo empleado para, de esta forma, garantizar un buen desempeño por parte de los mismos. Una de estas necesidades es sentirse aprobado para así poder ejecutar su trabajo de manera eficaz, pues se sentiría a gusto en su ambiente laboral, ya que sus esfuerzos son tomados en cuenta.

Por otro lado es imprescindible la existencia de normas en la empresa que deben estar expuestas de forma clara y definida a todo trabajador, de manera que él pueda desempeñar un trabajo seguro y efectivo.

Además, es sumamente importante que al empleado se le reconozcan sus esfuerzos y dedicación en pos del logro de los objetivos de la empresa. Vale la pena resaltar que existe un límite al momento de reconocer a un subalterno, ya que el exceso de reconocimiento puede desencadenar celos por parte de los demás, aislamiento, disminución de la motivación, entre otros factores negativos.

Otra necesidad fundamental en el trabajo es escuchar al empleado, pues al hacerlo, éste tiene la oportunidad de exponer sus sentimientos, quejas, aportes e ideas que pueden servir de mucho a la empresa.

Cuando el gerente conoce estas necesidades y trata de satisfacerlas, el empleado se identifica más con la empresa, por lo que trabaja con conciencia, tratando de no cometer faltas.

En conclusión, podemos decir que es importante que el gerente esté consciente de que “el poder es una herramienta útil para alcanzar los objetivos de la empresa”, por lo que se debe utilizar de forma inteligente. Además, hay que tener en cuenta que la administración consiste en el manejo de nuestras relaciones con la gente, por lo que se debe considerar el factor humano como un recurso fundamental para el desarrollo de una organización.

 
 
 
 
Carmen Lidia Javier Ruiz es estudiante de término de Ingeniería Industrial y de Psicología Organizacional en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago, República Dominicana. Además es Colaboradora Permanente de Ser Humano y Trabajo.
 
     

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