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  Diplomado Internacional en Coaching Ontológico Mexico  
 
   
 
Mariano Vinocur
CAPACITACION
¿Empresarios más sensibles?
Ideas para entender cómo reorganizar la empresa
y liderar nuevas generaciones.

Por Mariano Vinocur
   
 

Se ha popularizado en el mundo empresario y en las “Ciencias del Management” recurrir a escenarios alternativos para ser luego más efectivos en la realidad. En esa lista interesante, pero a la vez cuestionable, de eventos, podemos encontrar: navegaciones a vela o a remo, cocinar todos juntos, armar una casa donde quepamos todos, ser visitados por el entrenador de los Pumas, etc. Vale la aclaración de que, para que nadie se sienta criticado, sólo citamos actividades que nosotros mismos hacemos o hemos hecho desde BDO en los últimos tres años.

Si estas prácticas se han replicado tanto es posible que –en algunos casos– provoquen efectos motivacionales o conceptuales interesantes, llevando a los empresarios y a la gente que trabaja o lidera en las empresas a pensar, crear o analizar el trabajo desde una perspectiva diferente.

Actividades como las que citamos se han aplicado con fuerza en los últimos tiempos –aunque no de forma excluyente– al tema de “la emergencia de la Organización 2.0 y el rol de las nuevas generaciones”. Pero, ¿por qué es necesario llevar a los empresarios a estas actividades experienciales para hablar sobre este tema? ¿Por qué gente exitosa necesita ser conducida como un niño a actividades que se alejan de su cotidianeidad? ¿Qué queremos lograr?

Las respuestas podrían ser muchas. Particularmente, creo que aquello que vivenciamos quedará “sellado”, y de ninguna manera será equivalente a un simple contenido de una capacitación. Pero vuelvo a hacer una pregunta: ¿Por qué en las empresas habría que generar estas vivencias?

No queremos aquí abanderarnos detrás de frases como “la gente resiste al cambio”, “la gente quiere hacer las cosas de la misma forma siempre”, porque no sería cierto. Sin embargo, en los últimos seis meses nos hemos encontrado desarrollando talleres en los cuales parecía que veníamos a explicar o a tratar de hacer “experienciar” algo que era imposible que los empresarios no conocieran con exactitud, que era “la emergencia de la Organización 2.0 y el rol de las nuevas generaciones”, por resumir el tema en un título.

Al principio resistimos a dar seminarios de “Generación Y” porque cuando los presenciábamos en eventos de colegas y amigos del management nos parecía que los oradores presentaban una rara especie que había emergido (la Generación Y). De hecho, dependiendo de la edad del speaker pasábamos de ver una presentación graciosa y circense de estos “jóvenes irresponsables que venían a llevarse el mundo por delante”, a una defensa shokeante e híper tecnológica de “post adolescentes” que exhibían el mundo maravilloso e inaccesible en relación a la Organización 2.0 y el Gen Y.

Pasada nuestra aversión inicial a dar esos seminarios, comenzamos a construir una alternativa conceptual que articulara Consultoría y Capacitación, basada directamente en las consecuencias del cambio generacional en las organizaciones.

Acciones

Durante el último semestre del 2009 nos encontramos hablando y gestionando la transformación organizacional, trabajando por células, repensando las pautas de seguridad informática, etc. Resumiendo: nos planteamos aplicar las metodologías, ideas e innovaciones tecnológicas de lo que podemos llamar la “Organización 2.0” a nuestros negocios y hablar al mismo tiempo sobre esto en foros, capacitaciones y seminarios.

Para ser coherentes con nuestro discurso, realizamos incluso tres capacitaciones vía Webex a las cuales asistieron un promedio de 120 Socios, Gerentes y Directores regionales de BDO sobre los temas “Herramientas comerciales para la comercialización de servicios” (septiembre 2009); “Change Management” y “Organización 2.0” (octubre y noviembre 2009).

En esas experiencias conversamos sobre temas tan diversos como “corbatas”; uso restricto o irrestricto de Internet para empleados; el liderazgo de los jóvenes entre 18 y 24 años; la inversión tecnológica para el 2009-2010, etc.

No hubo mucha ciencia en los ejercicios propuestos. Por ejemplo, cuando teníamos que focalizar en los cambios estructurales y funcionales que las organizaciones podían realizar para abarcar el mercado de “prosumidores” –referido a aquellos que producen y consumen el producto, o sea, todos nosotros– y adaptarse a la Organización 2.0, recurrimos a la sensibilidad de los artistas.

Es muy común observar una obra que alguien llama “arte” y no entender absolutamente nada de aquello que expresa, y en casos más extremos, siquiera entender qué es lo que hay allí en frente nuestro.

Los artistas son “más contemporáneos” que el grueso de los empresarios, ya que no tienden a repetir y repetirse en aquello que fue exitoso, o en una mirada convencional de la realidad. No dicen, generalmente, frases como “los jóvenes de hoy son unos irresponsables”; “no quieren liderar y asumir posiciones en la estructura”; “quieren todo ya y las cosas llevan tiempo”.

Estas frases que hoy se escuchan en el mundo empresario hablan posiblemente más del mundo adulto, apegado a la visión propia de las cosas, y podrían ser equivalentes a esa imposibilidad de entender en un instante o, mejor dicho, “sentir” en un instante mágico aquello que la obra representa, o en palabras de negocios, “intuir” algo que le sucederá a nuestro mercado.

Volviendo al modelo de los artistas que, como verán, es la actividad vivencial propuesta, tal vez no sólo sean capaces de ver lo obvio (la vaca en nuestro living), sino además anticipar lo obvio y lo no tan obvio en sus producciones y, de ese modo, recrear, transformar o al menos exhibir, de manera exultante lo que sucede en la época que les toca vivir.

Estas elucubraciones, en el marco de conferencias y talleres para empresarios, anticipan el objetivo de hacerles vivir la experiencia de lo obvio y no tan obvio, que lleven a su empresa algo de lo que ven en sus casas y sus vacaciones.

Por ejemplo, si van a hoteles eco-sustentables, luego reciclan materiales con sus hijos. Si esos mismos empresarios se miraran al espejo y vieran el elefante en el living, estarían tal vez trabajando de otra forma, sin necesidad de discutir si se puede usar o no la Internet en el trabajo, en qué horario tienen que llegar “todas las mujeres y hombres de la empresa”, etc.

Para profundizar en estos tópicos estructurales y funcionales se trajeron a los talleres dos obras con el mismo tema, realizadas en intervalos de entre 200 y 500 años.

El tema escogido era “La cena”. Imagínense entonces en el salón del Hotel Costa Galana, de Mar del Plata, o en la Webex frente a su laptop, presenciando la imagen de “La Cena” de Giotto di Bondone (1302).

Florencia, cerca del año 1300, es un contexto emancipador, los gobiernos pasan crecientemente a los ciudadanos. En la religión apareció San Francisco de Asís, que sale a la calle a predicar, fuera de los santuarios.

Dicen que es la obra más grandiosa de Giotto, pero no por exageración, sino porque interpreta la época, “lo que algunos dicen de su arte, que es la síntesis de Dios y el hombre” (Paul Westheim, Mundo y Vida de grandes artistas I, Biblioteca Joven 1985)

Los apóstoles parecen campesinos o artesanos, están sentados en una galería, Giotto se centra sólo en lo importante, despertar en el pueblo la más inmensa fe religiosa posible es su objetivo.

No conoce las reglas de la perspectiva científica, no sabe matizar colores con luces y sombras, todo se produce en un mismo plano, produce con las “reglas” o los saberes e intereses de la época.

Doscientos años después, Leonardo Da Vinci (1495) pinta su versión. Esta obra de Leonardo, bastante conocida por todos, no resulta por ello una evidente y explicita muestra de la época en la que se produjo si no nos tomamos algunos minutos para analizarla.

Leonardo afirmaba que la pintura era una ciencia. Es la época de inventos y descubrimientos como el papel, la pólvora, el reloj de bolsillo, AMERICA.

Para Leonardo, el arte era ANATOMIA, PESPECTIVA y PSICOLOGIA. No podía negar o abstraerse de nada de lo que sucede a sucedía a su alrededor, y lo incorporaba masiva y exultantemente a su obra.

Estudiaba la óptica y aplicaba la perspectiva, usaba la perspectiva lineal, pero le agregaba la cromática por colores y sombras.

Estudiaba los gestos de la cara, el enojo, la risa, LA PISOLOGIA (eso se verá en La Giocconda como máxima expresión).

En síntesis, su arte implicaba una comprensión cabal del contexto socio-cultural, político y artístico en el que vivía. y una fantástica reproducción del mismo, al tiempo que participaba como artífice de su construcción.

Por último, y buscando el arte contemporáneo, las producciones de hoy, tomamos casi al azar un montaje de Devorah Sperber (2007):

Esta producción muestra una bola de cristal donde se proyecta la obra, espejos alrededor multiplican el efecto. Es una obra que claramente aplica las tecnologías contemporáneas, se puede montar y desmontar donde sea, depende de la luz y los espacios, tiene múltiples formas de ser ya que depende no sólo del montaje sino desde dónde mira el espectador. El artista incorpora al espectador como parte clave. Puede ser que al día de hoy la obra no exista más, o puede haber mutado en diferentes versiones y adaptaciones.

Mientras que las dos versiones iniciales de La Cena (Giotto y Leonardo) en su producción final estaban ligadas a la genialidad del artista en una obra finiquitada, la última integra al espectador a la experiencia, se arma y desarma, es portátil y liviana, casi coincidiría con algunas definiciones académicas mejor logradas sobre estructuras organizacionales hoy. Tomemos dos como ejemplo:

“La duración deja de ser un valor y se convierte en defecto, lo mismo puede decirse de todo lo grande, sólido y pesado, lo que obstaculiza y restringe los movimientos”, de Bauman Zygmunt. Y esta otra: “Históricamente el propósito de una estructura organizacional era institucionalizar la estabilidad. En la organización del futuro, el objetivo del diseño será institucionalizar el cambio”, de David Nadler.

Después del arte

Si bien a esta altura del taller los empresarios pueden comprender que estamos invitados a reflexionar sobre cómo diseñar estructuras más flexibles y dinámicas usando las nuevas tecnologías y los lineamientos de la época, es el momento para listar de qué estamos hablando, y que quisimos mostrar:

- El GEN “Y” necesita participar: Las nuevas generaciones quieren ser parte de la obra, y una manera efectiva de gestionarlos es integrarlos (lo que hace el último artista en su apropiación del tema “La cena”).

- Las nuevas tecnologías traen oportunidades y reducen costos: Las tecnologías disponibles no son sólo parte de la estética de las cosas, sino que marcan modos alternativos de hacer el trabajo. La Web 2.0, el entrenamiento para trabajar colaborativamente, los equipos remotos, etc., se presentan como una alternativa importante para hacer más y mejores negocios a menor costo.

- Convivencia de la Organización 2.0 con pirámide tradicional: Se pueden preservar aspectos culturales, valores y la esencia de ciertas marcas e ideas (como se preservó el tema “La Cena”), sin por eso creer que no seremos afectados por el recambio generacional y el quiebre tecnológico. Todas las marcas y empresas estarían frente a la potencialidad de encontrar nuevas formas de organización que convivan con las actuales.

- Convivencia de productos 2.0 con los tradicionales: La nueva obra no reemplaza a la anterior. El hecho artístico, único e irrepetible en el arte, al igual que en las empresas a través de exitosos o mágicos productos, pueden coexistir con los nuevos, al igual que las estructuras y las generaciones pueden convivir.

- La sensibilidad empresaria: Como el artista siente su entorno y lo plasma, el empresario no debiera “resistir” al entorno, quejarse o contraponerse. Dejarse influir y expresarlo en un marco responsable seria en definitiva la forma más fácil de proceder.

Llegando al final del trabajo y como conclusión, habría dos cosas que queremos destacar: la primera tiene que ver con lo que hemos llamado “sensibilidad empresaria”, que ha implicado variadas explicaciones acerca de cómo los consultores y las empresas buscan dinámicas y alternativas para trasmitir experiencias que se graben con más efectividad en la mente y el corazón del directivo, colaborador o accionista que participa de seminarios o talleres. En este caso se uso el arte como un facilitador del cambio del paradigma organizacional del empresario.

La segunda, y creemos más importante, es el tema en cuestión, la Organización 2.0 y la gestión y liderazgo de nuevas generaciones.

Como no hay una receta para disminuir la rotación voluntaria de los “Y”, como todo cambia velozmente y nadie puede “atrapar las pautas del nuevo orden de las cosas”, como la incertidumbre nos confunde por momentos, vale la pena rescatar que así como el artista produce en esa revolución, confusión o exaltación, al empresario no le queda otra alternativa que hacer algo equivalente, artístico si es posible (único e irrepetible), productivo, como un anhelo de mínima, incorporando las pautas, necesidades, intereses y valores de la época. También se ha convertido en un deber incorporar a la gente que edifica la época (Gen X e Y) como una de las estrategias fundamentales para la gestión de personas en los próximos años.

 
 

 
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Mariano Vinocur y María Eugenia Martínez son expertos de la División Consultoría en Recursos Humanos de BDO Becher.
   
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Consultor, entrenador, conferencista

 
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