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  Diplomado Internacional en Coaching Ontológico Mexico  
 
LA TECNOLOGÍA EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES
Las soft skills como la interface
que ayuda a integrar personas

Por Celina Behrensen *

 

Sabemos que un líder es efectivo cuando se encuentra en contacto con sus colaboradores el 25 por ciento de su tiempo en el campo de acción. Es muy difícil estar cerca cuando las comunicaciones son cada vez más variadas y tienden a alejar el contacto cara a cara con nuestra gente (correo electrónico, celulares, conference call, etc).

El valor más importante de una organización son las personas. Debe obtenerse su confianza, estimular su productividad y premiar sus logros. La única manera de lograrlo es saliendo del asiento detrás de la terminal de la computadora.

¿Cuál es, entonces, el papel de la tecnología? ¿Favorece o dificulta las posibilidades de relacionarse un poco más asertivamente y ayudar a resolver problemas de tiempos, malos entendidos y conflictos interpersonales?

El modelo científico mecánico y el modelo tecnológico se basan en establecer procesos mecanizados para el trabajo. Busca la creación de mecanismos que faciliten el incremento de la producción de una empresa dándole una mayor preponderancia a la mejora, adquiriendo nuevos productos, minimizando otros aspectos humanos.

El modelo humanista es una alternativa que se basa en destacar el factor humano como esencial, preocupándose por su entrenamiento y su desarrollo constante.

Promueve la participación o creación del trabajo en equipo, así como la innovación y creatividad aportada al grupo de tareas. Se considera al personal como intermediario entre los recursos y las funciones para lograr incrementar la producción y los niveles de calidad.

La finalidad elemental de este modelo es promover las capacidades de las personas y resaltar sus valores para integrarlas con las actividades científicas y tecnológicas dentro de cualquier entorno social.

Otro aspecto de la situación: el concepto de ver al usuario como una persona. Una persona con deseos, necesidades e intereses, buscando comprensión, confianza y efectividad en los resultados. John McKean, en su libro Customers are People – The Human Touch, destaca la importancia de ver a los clientes como personas y no sólo como consumidores.

Un punto a tener en cuenta: el protagonismo del usuario

¿Cómo empezar, entonces, a relacionarme diferente, obteniendo mejores resultados y sintiéndome mejor, logrando mis propios objetivos en la tarea que realizo?

Es importante que seamos conscientes de nuestras fortalezas y debilidades en materia de conocimientos, habilidades, atributos de carácter, sentimientos, creencias (modelos mentales), actitudes, conductas. Ser un poco más receptivos a la hora de recibir feedback de buena fuente y ser un poco más reflexivos y autocríticos.

Marian Herrera, Consultor Human Capital en Deloitte de Chile, observa que “es común que no se le preste debida atención al desarrollo de habilidades blandas [...] lo que produce una brecha importante entre lo deseado y lo observado entre los candidatos que postulan a un cargo”.

¿Cuáles son esas habilidades sociales que el mercado requiere? Manejo de conflictos y generación de soluciones, proactividad a la hora de resolver situaciones cuando el tiempo apremia, flexibilidad para cambiar sobre la marcha resultados no tan previsibles, capacidad de persuasión y habilidades de comunicación y entendimiento. Y, por supuesto, los tan requeridos trabajo en equipo, interrelación personal, retroalimentación.

Debemos preguntarnos si estamos dispuestos a cuestionar nuestras actitudes y hábitos actuales para acceder a una mejora, visualizando el impacto positivo que tendremos en nuestro perfil profesional.

Luego, el compromiso asumido de cambiar para crecer y achicar así la brecha entre lo deseado y lo actual, asumiendo el camino.

En definitiva, una persona emocionalmente inteligente, además de relacionarse bien con los demás y comprenderlos (habilidades interpersonales), se conoce y se “relaciona” bien consigo misma (atributos intrapersonales).

Los expertos en liderazgo empresarial también apuntan al autoconocimiento y a la confianza en uno mismo. Afirman que las personas mejor preparadas para el éxito son aquellas que tienen mejor disposición a los cambios, altos niveles de compromiso, y que son capaces de descubrir y superar sus propias creencias limitadoras.

 
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